María

Ficha bibliográfica

Serie:Narrativa 120
ISBN ebook:9788490075654
ISBN papel:9788490078679
Páginas:310
Portada:Carmelo Fernández: Banco, mestizo y zambo
Editor:Benito Varela Jácome
Glosario de:Autores varios
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Descripción

La novela María de Jorge Isaacs es considerada como la obra cumbre de la literatura colombiana romántica. Por su temática y estructura no podemos negar la influencia de la corriente romántica francesa, pero el idilio entre María y Efraín se inserta en un marco totalmente nuevo: la naturaleza del Valle del Cauca.
La trama central de la novela es el infortunado romance entre dos jóvenes: Efraín, hijo de un rico hacendado de la región del Cauca, y su prima María.
Los cuatro temas fundamentales del romanticismo: el amor, la naturaleza y la muerte vertebran el armazón de esta novela.
En María se encuentran muchos elementos autobiográficos: la casa donde se desarrolla el idilio fue la misma en la que vivió el autor: la hacienda El paraíso. También Isaacs como Efraín, nacieron y vivieron en el Valle del Cauca, fueron hijos de padre judío, convertido al cristianismo, estudiaron en la capital y fueron grandes lectores de poesía.
Aunque la historia por excelencia es un romance trágico, también aparecen otros subtemas que acreditan la singularidad de esta obra: la autoridad patriarcal, la esclavitud, el costumbrismo y la naturaleza.

 

Fragmento de la obra

Era yo niño aún cuando me alejaron de la casa paterna para que diera principio a mis estudios en el colegio del doctor Lorenzo María Lleras, establecido en Bogotá hacía pocos años, y famoso en toda la República por aquel tiempo.
En la noche víspera de mi viaje, después de la velada, entró a mi cuarto una de mis hermanas, y sin decirme una sola palabra cariñosa, porque los sollozos le embargaban la voz, cortó de mi cabeza unos cabellos: cuando salió, habían rodado por mi cuello algunas lágrimas suyas.
Me dormí llorando y experimenté como un vago presentimiento de muchos pesares que debía sufrir después. Esos cabellos quitados a una cabeza infantil; aquella precaución del amor contra la muerte delante de tanta vida, hicieron que durante el sueño vagase mi alma por todos los sitios donde había pasado, sin comprenderlo, las horas más felices de mi existencia.
A la mañana siguiente mi padre desató de mi cabeza, humedecida por tantas lágrimas, los brazos de mi madre. Mis hermanas al decirme sus adioses las enjugaron con besos. María esperó humildemente su turno, y balbuciendo su despedida, juntó su mejilla sonrosada a la mía, helada por la primera sensación de dolor.