Memorial en defensa de las costumbres moriscas

Ficha bibliográfica

Serie:Historia 285
ISBN ebook:9788498977882
ISBN papel:9788496428782
Páginas:18
Portada:Christoph Weiditz: Morisca hilando
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Descripción

El Memorial en defensa de las costumbres moriscas de Francisco Núñez Muley fue una petición dirigida a las instituciones cristianas de España para que retirasen la prohibición impuesta a los moriscos de hablar en su lengua, vestir sus trajes típicos y festejar con música propia cualquier acontecimiento. Francisco Núñez Muley ocupó un puesto de referencia en la sociedad morisca del siglo XVI, y parece que provenía de una familia noble de Marruecos. Su Memorial significó el inició de la rebelión de los moriscos de la Alpujarra, y es un texto de referencia para comprender los conflictos entre el mundo islámico y el cristiano tras la conquista de Granada por los últimos. El texto de la presente edición ha sido de tomado de la Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada, de Luis del Mármol Carvajal.

 

Fragmento de la obra

Memorial en defensa de las costumbres moriscas

Cuando los naturales de este reino se convirtieron a la fe de Jesucristo, ninguna condición hubo que les obligase a dejar el hábito ni la lengua, ni las otras costumbres que tenían de regocijarse con sus fiestas, zambras y recreaciones; y para decir verdad, la conversión fue por fuerza, contra lo capitulado por los señores Reyes Católicos cuando el rey Abdilehi les entregó esta ciudad; y mientras sus altezas vivieron, no hallo yo, con todos mis años, que se tratase de quitárselo. Después, reinando la reina doña Juana, su hija, pareciendo convenir (no sé por cierto a quién), se mandó que dejásemos el traje morisco; y por algunos inconvenientes que se representaron, se suspendió, y lo mismo viniendo a reinar el cristianísimo emperador don Carlos. Sucedió después que un hombre bajo de los de nuestra nación, confiado en el favor del licenciado Polanco, oidor desta real audiencia, a quien servía, se atrevió a hacer capítulos contra los clérigos y beneficiados, y sin tomar consejo con los hombres principales, que sabían lo que convenía disimular semejantes cosas, los firmó de algunos amigos suyos, y los dio a su majestad.
A esto acudió luego por los clérigos el licenciado Pardo, abad de San Salvador del Albaicín, y a vueltas de su descargo, informó con autoridad del prelado que los nuevamente convertidos eran moros, y que vivían como moros, y que convenía dar orden en que dejasen las costumbres antiguas, que les impedían poder ser cristianos. El emperador, como cristianísimo príncipe, mandó ir a visitadores por todo este reino, que supiesen cómo vivían los naturales dél. Hízose la visita por los mismos clérigos, y ellos fueron los que depusieron contra ellos, como personas que sabían bien la neguilla que había quedado en nuestro trigo; cosa que en tan breve tiempo era imposible estar limpio. De aquí resultó la congregación de la capilla real: proveyéronse muchas cosas contra nuestros privilegios, aunque también acudimos a ellas, y se suspendieron.
Dende a ciertos años, don Gaspar de Ávalos, siendo arzobispo de Granada, de hecho quiso quitarnos el hábito, comenzando por los de las alcarias, y trayendo aquí algunos de Güéjar sobre ello. El presidente que estaba en el lugar que está agora vuestra señoría, y los oidores desta audiencia, y el marqués de Mondéjar y el corregidor se lo contradijeron, y paró por las mismas razones; y desde el año de 1510 se ha sobreseído el negocio, hasta que agora los mismos clérigos han vuelto a resucitarlo, para molestarnos por tantas vías a un tiempo. Quien mirare las nuevas premáticas por de fuera, pareceránle cosa fácil de cumplir; mas las dificultades que traen consigo son muy grandes, las cuales diré a vuestra señoría por extenso, para que compadeciéndose deste miserable pueblo, se apiade dél con amor y caridad, y le favorezca con su majestad, como lo han hecho siempre los presidentes pasados.

Memorial en defensa de las costumbres moriscas