Memorias de Rafael de Nogales Méndez II

Ficha bibliográfica

Serie:Historia 280
ISBN ebook:9788490075043
ISBN papel:9788490078068
Páginas:186
Portada:Rafael de Nogales Méndez con uniforme del Ejército otomano de la Primera guerra mundial
Traductor:Ana Mercedes Pérez
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Descripción

En las Memorias de Rafael de Nogales Méndez, cuenta las aventuras que vivió en numerosos países, describiendo con deleite a sus amigos, relaciones, actividades y costumbres. Pero lo más conmovedor del texto, desde un punto de vista literario, es el posicionamiento de su voz narrativa. Al inicio de sus Memorias hace una distinción entre el aventurero y el caballero andante.
El primero es «un iletrado pedante, o socialmente un caballero ocioso, fuera de combate, que no posee una carrera en particular y que siempre está buscando ingeniosamente el modo de hacer dinero, lo que para él es primordial y digno de cualquier culto, aun cuando fuese asesinato, deshonor».
En cambio, el caballero es: «…un caballero de nacimiento. Para toda voluntaria o desinteresada acción audaz tiene un gesto elegante.»
Y cual Quijote andante, empieza a narrarnos su aventuras…

Edición de referencia: Biblioteca Ayacucho.

Traducción de: Ana Mercedes Pérez.

 

Fragmento de la obra

La región de los llanos de Venezuela, a donde marché después de mi escapada de Bogotá, es notablemente interesante desde el punto de vista político, geográfico, zoológico y sociológico.
La carretera que sale hoy de la frontera de Colombia, mitad hacia Periquera, no estaba construida por aquellos días. Esta es la región donde termina el bosque y empieza la llanura. El único camino que lleva del Táchira a los llanos, por este tiempo, es la trillada vía de San Camilo. Se desprende desde San Cristóbal a lo largo de las serranías con abiertos precipicios que cruzan las húmedas y vírgenes montañas de la cordillera forestal hasta llegar a las interminables praderas del estado Apure, donde se encuentran las haciendas y hatos de ganado, que contienen a veces hasta cincuenta mil cabezas. El ochenta por ciento de esas praderas son sabanas abiertas, debido a que las candelas en las anchas sabanas destruyen las alambradas tan pronto se ponen. El trabajo en las haciendas es hecho por llaneros. Se parecen a los vaqueros del oeste de Estados Unidos en la época anterior a aquélla de los pastores de rebaños y payasos de Hollywood, cuando, montados en caballos de circo, invadieron esos libres dominios.

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