Pensamiento político de la emancipación venezolana

Ficha bibliográfica

Serie:Historia 452
ISBN ebook:9788490074114
ISBN papel:9788490077139
Páginas:344
Portada:Martín Tovar y Tovar: Batalla de Carabobo
Prólogo de:Pedro Grases
Notas de:Pedro Grases
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Descripción

Pensamiento político de la emancipación venezolana contiene textos fundamentales escritos por los precursores de la revolución venezolana. Se incluyen el Discurso preliminar a los americanos, con que se prologó en 1767 la publicación de los Derechos del hombre y del ciudadano por los participantes en la conspiración de Manuel Gual y José María España; los Planes de Gobierno de 1801 y la Proclama de Coro de 1806, escrita por don Francisco de Miranda; el Acta de la Independencia y textos de Fernando Peñalver, Francisco Javier Ustáriz, José Rafael Revenga y Antonio Muñoz Tébar; el Manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica y el Discurso de Angostura, de Simón Bolívar, y fragmentos de El triunfo de la libertad sobre el despotismo de Juan Germán Roscio, entre otros.

Esta selección estuvo a cargo del historiador venezolano Pedro Grases.

 

Fragmento de la obra

I. PRODROMOS DE LA REVOLUCIÓN

1. Conspiración de Gual y España

a) 1797. Proclama a los habitantes libres de la América española

¿Hasta cuándo vuestra paciencia aguantará el peso de la opresión que crece todos los días? ¿Hasta cuándo besaréis servilmente el látigo con que os azotan? ¿Y hasta cuándo la esclavitud en que vivís os parecerá honor y gloria? ¿Tenéis gusto en vuestra miseria? Y cuando algunos Patriotas os muestran el camino de la libertad en que tan valerosamente se han metido, ¿os faltará el ánimo y valor para seguirlos y tomar plaza en el partido que os ofrecen? ¿Dejaréis el ejemplo que os dan en la causa común para entregarlos a las manos de un Gobierno vengativo? ¿Pensáis sin duda que éste se habrá hecho cargo de sus yerros y que tomará en adelante un sistema más humano y razonable? ¡Idea mentirosa! Las apariencias del momento aunadas(?) con el engaño son únicamente resultivas del terror y aprehensión de su propia flaqueza, con el miedo que les causa la fuerza de vuestros brazos puestos en movimiento. Estas son las reflexiones con que os presenta la Aurora de un día feliz al mismo tiempo que deja tras de su viva luz los nublados que arrastra para vuestra ruina; descansa sobre vuestra lentitud; toma fuerza inertia, y os insulta como a un León que duerme porque es inmóvil.
¿Se ha borrado de vuestra memoria el nombre de O’REILLY y la fiera sanguinaria de la Luysiana confesada y aprobada por su Soberano con los honores que públicamente discernió a ese Tirano? ¿Qué confianza puede merecer un Gobierno que siempre se ha mostrado con semejantes traiciones y cuyo sistema político se ha sacado de los Libros de Machiavelo?
Hacer memoria de ese infausto Caraqueño que para sacudir el yugo de la opresión y libertarse de la tiranía de los Impuestos, Alcabalas y monopolio en pago de sus esfuerzos y representaciones muy reverentes a su soberano perdió con la vida sus bienes, y aun con la deshonra para su familia de ver hoy mismo los fundamentos de su casa rasos, sin poder reedificarla por sentencia del tribunal del Gobierno. Las opresiones y las crueldades de la Tiranía andan del mismo paso de su flaqueza; se vale del artificio y del engaño porque le falta el vigor, y si parece volver sobre sus pasos, es para mejor enderezar su viaje.
Cuidado en este instante Caraqueños: se ocupan vuestros Jefes en hacer sumarias contra esas familias e individuos que de antemano han dedicado a la venganza venidera, sin que les causa vergüenza su inútil existencia; porque divisan en sus proyectos otra Leyenda Luysiana, y no les faltará algún O’REILLY con las unas de León que tendrán siempre a su disposición.
Que nuestra indecisión no tome su excusa en el defecto de Armas. Los hombres que son animados del verdadero amor de la libertad hacen armas de todo, cuchillos, machetes, picas, palos, azadores y todos los instrumentos y utensilios de cocina o agricultura sirvan para armarse. La imagen de la libertad con la determinación de morir por ella, os servirá de muro al acto en que os declaréis independientes. Hacer frente a vuestros Tiranos no importa con qué armas; atacadles si os resisten, y tenéis confianza en vuestra victoria.
Desterráis sobre todo las preocupaciones que la superstición os enseña, y las odiosas distinciones con respecto a la sangre parda; remitid a la oscuridad de sus autores la infame doctrina que vale más la esclavitud en que uno ha nacido que un Gobierno libre, independiente y administrado por unos hombres virtuosos elegidos por vuestro sufragio, y responsables de su conducta.
Ciertamente no pensáis legar a vuestros descendientes las miserias, los insultos, y ultrajes que los caprichos de nuestros Tiranos desde tanto tiempo os han causado. El fin de vuestros trabajos es aumentar para ellos vuestros caudales; pero estéis entendidos que la más sólida y poderosa herencia para nada sirve sin la libertad. Esta es la piedra Filosophale que muda en oro todos los otros metales.
Haceros pintura de la situación de los Habitantes del Norte de esa América. Son ricos e independientes; codician su alianza las Potencias de Europa. Haced comparación de vuestra Población con la de aquella nueva República, y sacaréis que la Naturaleza se complace en poblar los campos de la libertad, cuando le es doloroso y contra su institución el incremento de esclavos.
Los desiertos, la soledad, y el silencio son las consecuencias de la Tiranía en todo el universo.

Nunc Ante Nunquam.