Pepita Jiménez

Ficha bibliográfica

Serie:Narrativa 282
ISBN ebook:9788498979619
ISBN papel:9788498163339
Páginas:150
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Descripción

En la Andalucía del siglo XIX, la joven Pepita Jiménez —obligada por su tía Salvaora a casarse con el usurero Gumersindo— enviuda durante su banquete de bodas. Tras el funeral de su marido, Pepita es pretendida por un conde y por el hacendado Pedro, padre del seminarista Luis. Sin embargo, la joven se siente atraída por Luis, quien vuelve a su pueblo natal para pasar una vacaciones antes de ordenarse sacerdote y contiene su deseo por respeto a su padre.
La novela más famosa de Juan Valera es Pepita Jiménez (1874), fue publicada por entregas en la Revista de España, traducida a diez lenguas en su época y vendió más de 100.000 ejemplares.

 

Fragmento de la obra

22 de marzo
Querido tío y venerado maestro: Hace cuatro días que llegué con toda felicidad a este lugar de mi nacimiento, donde he hallado bien de salud a mi padre, al señor vicario y a los amigos y parientes. El contento de verlos y de hablar con ellos, después de tantos años de ausencia, me ha embargado el ánimo y me ha robado el tiempo, de suerte que hasta ahora no he podido escribir a usted.
Usted me lo perdonará.
Como salí de aquí tan niño y he vuelto hecho un hombre, es singular la impresión que me causan todos estos objetos que guardaba en la memoria. Todo me parece más chico, mucho más chico; pero también más bonito que el recuerdo que tenía. La casa de mi padre, que en mi imaginación era inmensa, es sin duda una gran casa de un rico labrador; pero más pequeña que el Seminario. Lo que ahora comprendo y estimo mejor es el campo de por aquí. Las huertas, sobre todo, son deliciosas. ¡Qué sendas tan lindas hay entre ellas! A un lado, y tal vez a ambos, corre el agua cristalina con grato murmullo. Las orillas de las acequias están cubiertas de hierbas olorosas y de flores de mil clases. En un instante puede uno coger un gran ramo de violetas. Dan sombra a estas sendas pomposos y gigantescos nogales, higueras y otros árboles, y forman los vallados la zarzamora, el rosal, el granado y la madreselva.
Es portentosa la multitud de pajarillos que alegran estos campos y alamedas.
Yo estoy encantado con las huertas, y todas las tardes me paseo por ellas un par de horas.