Poemas de Juan Clemente Zenea

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Ficha bibliográfica

Serie:Poesía 149
ISBN ebook:9788498979107
ISBN papel:9788496290457
Páginas:56
Portada:Retrato de Adah Menken
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Descripción

Poemas de Juan Clemente Zenea.

Juan Clemente Zenea es uno de los principales poetas románticos cubanos.

 

Fragmento de la obra

EN UN ÁLBUM

Tú vas hacia una orilla
de donde triste vengo,
lo que tú buscas ahora
es ¡ay!, lo que yo dejo!
Tú vas a ver un alba
que baña de oro el cielo,
y yo a ver un Sol mustio
que ya se está poniendo.
Tú vas a sembrar flores
en fértiles terrenos;
yo voy a alzar mi tienda
en áridos desiertos.
Vas a lanzar tu barca
sobre un océano inmenso;
vas a aplicar al labio
la copa de los sueños.
¡Que duerma entre las velas
la cólera del viento,
que amor rompa las ondas
al golpe de sus remos!
¡Que, como yo, no tengas
que suplicar al cielo;
que encuentres, ¡ay!, almíbar
donde yo hallé veneno!

AUSENCIA

Desde el instante que nubló la ausencia
el luminoso Sol de tu hermosura,
está mi triste corazón enfermo,
rota mi lira y mi garganta muda.
¡Ay! ¡Cuántas horas al presente corren
en el imperio de la noche adusta,
sin que alumbre tu mano entre la mía
el rayo amarillento de la Luna!
¡Cuántas veces, Fidelia encantadora,
trémula y vacilante y sin ventura,
hablabas a mi lado enternecida
de un beso, de un suspiro y de una tumba!
Grato el recuerdo de tu amor constante
por mi memoria solitaria cruza,
como en las tardes por desiertas playas
la gaviota cansada y vagabunda.
¡Pobre de ti que en el dolor naciste
bajo el cielo poético de Cuba,
tímida como el ave de los bosques,
bella como la flor de las lagunas!
Jamás infiel a tu promesa un día,
mis sueños de tristeza y de ventura
cambiar pudiste mentirosa y falsa
por negro afán y punzadora duda.
Siempre tú fuiste igual, siempre constante;
pródiga en tu cariño y tu ternura,
cuidaste no turbar la paz de un alma
a quien la ofensa más ligera turba.
Lamentaciones de dolor me inspira
hender la mar de mi existencia oscura
sin que me esperes en la orilla opuesta
y a otro mundo más bello me conduzcas.
Dos aves detenidas en un ramo,
cantando glorias y caricias mutuas,
al áspero silbido de las balas
nos fue preciso comenzar la fuga.
¡Mas yo te adoro; el corazón ardiente
tu imagen guarda en su interior oculta,
y está mi pecho con tu ausencia opreso,
rota mi lira y mi garganta muda!