Relación acerca de las antigüedades de los indios

1.00

Ficha bibliográfica

Serie:Historia 299
ISBN ebook:9788499534244
ISBN papel:9788499534251
Páginas:34
Portada:Hércules Florence: Indios apiacá
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Descripción

La Relación acerca de las antigüedades de los indios del fraile jerónimo Ramón Pané se terminó de escribir a fines de 1498, y es considerada por algunos el primer libro escrito en el Nuevo Mundo. Es también la primera descripción de la religiosidad de los indios taínos, habitantes de Santo Domingo.
Fray Ramón Pané, «pobre ermitaño de la Orden de San Jerónimo» como él mismo se presenta, llegó a la Isla en compañía de Cristóbal Colón en su segundo viaje en 1494. Después de vivir un año en el fuerte de la Magdalena, por indicación de Colón y con el fin de aprender la lengua, se trasladó a vivir con el cacique Guarionex. Durante casi dos años permaneció con este cacique hasta que decepcionado porque éste abandonaba las enseñanzas cristianas, se trasladó a vivir con el cacique Mabiatué que manifestaba su deseo de adherirse al cristianismo. Pané estuvo tres años con este otro cacique.
Se piensa que Pané habría entregado su Manuscrito a Colón, al regreso de éste a España en agosto de 1500. En España el Manuscrito fue visto y usado por al menos tres personas: Pedro Mártir de Anglería quien lo incluyó en la primera de sus Décadas del nuevo Mundo; fray Bartolomé de las Casas que lo extracta e incluye en su Historia de las Indias y Hernando Colón que lo reproduce íntegro en la Historia del almirante don Cristóbal Colón.
Se da la paradoja de que, pese a ser citado por tantos autores, el Manuscrito original de Pané ha desaparecido.

 

Fragmento de la obra

Yo
Yo, fray Ramón, pobre ermitaño de la Orden de San Jerónimo, por mandato del ilustre señor Almirante, virrey y gobernador de las islas y de la tierra firme de las Indias, escribo lo que he podido averiguar y saber acerca de las creencias e idolatría de los indios, y cómo veneran a sus dioses. De lo cual trataré en la presente relación.
Cada uno, al adorar los ídolos que tienen casa y les llaman cemíes, guarda un modo particular y superstición. Creen que hay en el Cielo un ser inmortal, que nadie puede verlo y que tiene madre, mas no tiene principio; a éste le llaman Yucahu Vagua Maorocoti y a su madre llaman Atabey, Apito y Zuimaco, que son cinco nombres. Estos de los que escribo son de la isla Española; porque de las demás islas no sé cosa alguna, pues no las he visto jamás. También saben de qué parte vinieron, y de dónde tuvieron origen el Sol y la Luna, cómo se hizo el mar y a dónde van los muertos. Creen que los muertos se aparecen por los caminos cuando alguno va solo; porque, cuando van muchos juntos, no se les presentan. Todo esto les han hecho creer sus antepasados; porque ellos no saben leer, ni contar sino hasta diez.

I. De dónde proceden los indios y de qué manera
La isla Española tiene una provincia llamada Caonao en la que hay una montaña de nombre Cauta, y en ella dos grutas denominadas Cacibajagua y Amayauna. De Cacibajagua salió la mayor parte de la gente que pobló la isla. Cuando vivían en aquella gruta, ponían guardia de noche, y se encomendaba este cuidado a uno que se llamaba Mácocael, el cual, porque un día tardó en volver a la puerta, dicen que lo arrebató el Sol. Viendo, pues, que el Sol se había llevado a éste por su mala guardia, le cerraron la puerta y fue transformado en piedra cerca de la entrada. Dicen también que otros, habiendo ido a pescar, fueron cogidos por el Sol, y se convirtieron en árboles llamados jobos, y de otro modo se llaman Mirobálanos. El motivo por el que Mácocael velaba y hacía la guardia era para ver a qué parte enviaría la gente o la repartiría, y no parece sino que tardó para su mayor mal.