Roberto Dillón o el Católico de Irlanda

3.00

ISBN rústica: 9788498163568 SKU: 9788499534442 Categoría: Etiquetas: ,

Descripción

Roberto Dillón o el Católico de Irlanda. Victor Ducange traducido por Mariano José de Larra

 

Fragmento de la obra

Acto I
Roberto Dillón o El católico de Irlanda

La acción pasa en Dublín, ciudad de Irlanda, a fines del siglo XVI, en el reinado de Isabel de Inglaterra. Los dos actos primeros en la casa de Roberto Dillón, y el tercero en una sala de las casas consistoriales.

El teatro representa el jardín de la casa de Dillón; un parapeto de unos dos pies de altura cierra el fondo; en medio una verja, del otro lado de la cual se ve la muralla, y diversos caminos que suben hasta ésta haciendo varios sesgos. Al horizonte el campo. En el interior del jardín, y a la derecha del actor, se ve la entrada de un vestíbulo que conduce a la casa; a la izquierda, en. frente de éste, un bonito pabellón de jardín, a la sombra de algunos árboles: hay varios bancos colocados a trechos.

Escena I
Jorge, Mauricio
(Al alzarse el telón, Mauricio, con un envoltorio en la punta de un bastón, llega por la muralla y se para delante de la verja.)

Mauricio: (Forcejeando para abrirla.) ¡Oiga! Este pestillo no se levanta: no parece sino que la verja está cerrada. ¡Diantre! ¡Ah! ¡toma! ya sé en qué consiste; es que no está abierta. Llamaré…
(Da golpes.) ¡Señor Jorge, señor Jorge!

Jorge: (De adentro.) ¡Aquí está, aquí está! (Sale del vestíbulo poniéndose el vestido.) Aguarda un poco, me estoy vistiendo.
(Se abotona muy despacio.) ¿Quién diantres llamará ahora? Me parece que el señor Dillón no espera a nadie y… Toma, toma, ¿no es Mauricio?

Mauricio: Sí; soy yo, que estoy aquí.

Jorge: ¿Cómo? ¿Eres tú, muchacho?

Mauricio: En persona, señor Jorge.

Jorge: ¡No es posible!

Mauricio: Sí, señor. ¡Abridme, que os traigo buenas nuevas!

Jorge: ¿Buenas nuevas? Aguarda, voy por la llave de la verja.

(Entra en la casa y vuelve a salir.)

Mauricio: Daos prisa; estoy deseando abrazaros, y en particular a María.

Jorge: (Con una gran llave.)
¡Pobre muchacho! Y María, que no le espera…
(Ríe.) ¡Ah, ah, ah, qué contenta se va a poner! ¡Eh, eh, eh!

Mauricio: ¡Buenas tardes! Señor Jorge, dejadme que os abrace.

Jorge: Ven acá, muchacho, ven acá.