Romance de lobos

Ficha bibliográfica

Serie:Teatro 481
ISBN ebook:9788499534459
ISBN papel:9788499534466
Páginas:118
Portada:Anselmo Miguel Nieto: Valle-Inclán rodeado de sus personajes
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Descripción

Romance de lobos. Ramón del Valle-Inclán

 

Fragmento de la obra

JORNADA PRIMERA

Escena primera
Un camino. A lo lejos, el verde y oloroso cementerio de una aldea. Es de noche, y la Luna naciente brilla entre los cipreses. Don Juan Manuel Montenegro, que vuelve borracho de la feria, cruza por el camino, jinete en un potro que se muestra inquieto y no acostumbrado a la silla. El hidalgo, que se tambalea de borrén a borrén, le gobierna sin cordura, y tan pronto le castiga con la espuela como le recoge las riendas. Cuando el caballo se encabrita, luce una gran destreza y reniega como un condenado.

El caballero ¡Maldecido animal!… ¡Tiene todos los demonios en el cuerpo!… ¡Un rayo me parta y me confunda!

Una voz ¡No maldigas, pecador!

Otra voz ¡Tu alma es negra como un tizón del Infierno, pecador!

Otra voz ¡Piensa en la hora de la muerte, pecador!

Otra voz ¡Siete diablos hierven aceite en una gran caldera para achicharrar tu cuerpo mortal, pecador!

El caballero ¿Quién me habla? ¿Sois voces del otro mundo? ¿Sois almas en pena, o sois hijos de puta?

Retiembla un gran trueno en el aire, y el potro se encabrita, con amenaza de desarzonar al jinete. Entre los maizales brillan las luces de la Santa Compaña. El Caballero siente erizarse los cabellos en su frente y disipados los vapores del mosto. Se oyen gemidos de agonía y herrumbroso son de cadenas que arrastran en la noche oscura, las ánimas en pena que vienen al mundo para cumplir penitencia. La blanca procesión pasa como una niebla sobre los maizales.

Una voz ¡Sigue con nosotros, pecador!

Otra voz ¡Toma un cirio encendido, pecador!

Otra voz ¡Alumbra el camino del camposanto, pecador!

El Caballero siente el escalofrío de la muerte, viendo en su mano oscilar la llama de un cirio. La procesión de las ánimas le rodea, y un aire frío, aliento de sepultura, le arrastra en el giro de los blancos fantasmas que marchan al son de cadenas, salmodian en latín.