Segunda parte de Don Quijote de la Mancha

Ficha bibliográfica

Serie: Narrativa 321
ISBN ebook: 9788499538822
Páginas: 584
Portada: Juan de la Cuesta: Don Quijote de la Mancha
Notas de: Autores varios
Ilustrador: Joaquín Heredia
Category:Narrativa
Author:Miguel de Cervantes
Categoría: Cultos modernos Etiquetas: España, Siglo XVII

Descripción

Segunda parte de Don Quijote de la Mancha

En la historia de la literatura universal hay unas pocas obras que prácticamente atesoran las estanterías de cualquier biblioteca occidental, por modesta que sea. Entre ellas se encuentra El Quijote, junto a la Biblia, La Divina Comedia, o algunas de las piezas más célebres de Shakespeare, como Hamlet u Otelo. De hecho, El Quijote es, después de La Biblia, la obra que más se ha editado y traducido a lo largo de la historia.
Cervantes publicó la primera parte de El Quijote a comienzos de 1605, con el título El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y solo en 1615 aparecería la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Desde su publicación, la obra se percibió como una auténtica desmitificación del por entonces consagrado género de la novela de caballerías. Pero la mirada burlona y crítica de Miguel de Cervantes trasciende las singularidades de su época: hoy su retrato de la condición humana, en todo su esplendor y miseria, puede conmovernos o hastiarnos, pero sin duda sigue representándonos.

Edición ilustrada por Joaquín Heredia.

 

Fragmento de la obra

Cuenta Cide Hamete Benengeli, en la segunda parte de esta historia y tercera salida de don Quijote, que el cura y el barbero se estuvieron casi un mes sin verle, por no renovarle y traerle a la memoria las cosas pasadas; pero no por esto dejaron de visitar a su sobrina y a su ama, encargándolas tuviesen cuenta con regalarle, dándole a comer cosas confortativas y apropiadas para el corazón y el cerebro, de donde procedía, según buen discurso, toda su mala ventura. Las cuales dijeron que así lo hacían, y lo harían, con la voluntad y cuidado posible, porque echaban de ver que su señor por momentos iba dando muestras de estar en su entero juicio; de lo cual recibieron los dos gran contento, por parecerles que habían acertado en haberle traído encantado en el carro de los bueyes, como se contó en la primera parte de esta tan grande como puntual historia, en su último capítulo. Y así, determinaron de visitarle y hacer experiencia de su mejoría, aunque tenían casi por imposible que la tuviese, y acordaron de no tocarle en ningún punto de la andante caballería, por no ponerse a peligro de descoser los de la herida, que tan tiernos estaban.

También te recomendamos…