Sonetos de Juan Boscán

3.00

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Serie:Poesía 16
ISBN ebook:9788498979091
ISBN papel:9788496428577
Páginas:118
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Descripción

El soneto nació en Italia entre 1230 y 1240. Íñigo López de Mendoza, el Marqués de Santillana, lo introdujo en la península ibérica y, así, en la lengua castellana. Casi un siglo después Juan Boscán lo recupera, gracias a su amigo Navaggiero, un italiano que se dio cuenta de la afinidad entre su idioma materno y el castellano. Boscán, entonces, adapta definitivamente el soneto en nuestra lengua, con sencillez y a la vez elevación del lenguaje.

 

Fragmento de la obra

Soneto 1

Nunca d’Amor estuve tan contento
que’n su loor mis versos ocupase;
ni a nadie consejé que s’engañase
buscando en el amor contentamiento.
Esto siempre juzgó mi entendimiento: 5
que d’este mal tod’hombre se guardase,
y así, porque’sta ley se conservase,
holgué de ser a todos escarmiento.
¡O vosotros que andáis tras mis escritos
gustando de leer tormentos tristes, 10
según que por amar son infinitos!,
mis versos son deciros: «¡O benditos
los que de Dios tan gran merced hubistes
que del poder d’Amor fuésedes quitos!»

Soneto 2

Las llagas que, d’Amor, son invisibles,
quiero como visibles se presenten,
porque aquellos que humanamente sienten
s’espanten d’acidentes tan terribles.
Los casos de justicia más horribles 5
en público han de ser, porque’scarmienten
con ver su fealdad, y s’amedrienten
hasta los corazones invencibles.
Yo traigo aquí la historia de mis males,
donde hazañas d’amor han concurrido, 10
tan fuertes, que no sé cómo contallas.
Yo solo en tantas guerras fui herido,
y son de mis heridas las señales
tan feas, que é vergüenza de mostrallas.

Soneto 3

Mas mientra más yo desto me corriere,
más converná mostrar mis desventuras;
que así serán pagadas mis locuras
con la triste vergüenza que sintiere.
Y cada vez que bien marrepintiere, 5
gran logro llevaré de mis tristuras;
d’esta cura salrán otras mil curas
para mí y para quien verme quisiere.
Por el ancho camino por do fueren
todos verán mi triste monumento 10
y verán de mi muerte’l gran letrero.
Temblando quedarán en un momento
cuantos allí miraren y leyeren
un modo de morir tan lastimero.