También la afrenta es veneno

1.00

Book Information

Serie:Teatro 444
ISBN ebook:9788498979916
ISBN papel:9788498163506
Páginas:132
Portada:Eugénie Servières: Inés de Castro a los pies de Alfonso IV
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Descripción

En También la afrenta es veneno Luis Vélez relata la historia de Inés de Castro, hija natural de Pedro Fernández de Castro y Aldonza Soares de Valladares; con cierto parentesco con la familia real castellana. Al morir su madre siendo niña Inés fue llevada a Valladolid, al castillo de Peñafiel, donde creció en compañía de Constanza Manuel, la hija del infante don Juan Manuel. En 1341, Constanza se casó con Pedro I de Portugal, llamado El Justiciero, y al poco tiempo éste fue amante de Inés de Castro.
La relación puso en peligro la corona de Alfonso IV pues los hijos y los hermanos de Inés tenían ambiciones de poder. Así, con la aprobación de la corte, Alfonso ordenó que Inés fuese ejecutada. Tras el asesinato, Pedro lideró un levantamiento que sumió a Portugal en una larga guerra civil que solo terminó poco antes de ser coronado, tras la muerte de Alfonso IV en el año 1357. Entonces Pedro hizo público su matrimonio e Inés fue coronada y desenterrada en 1360 en medio de la veneración general. Este argumento aparece en otras obras de la época como Reinar después de morir, entre otras.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

Salen los Músicos cantando.

Músicos: A las fiestas que hace el valle
al despedirse el invierno
con la venida de Abril
tan deseada en el suelo,
los arroyos desatados
de la prisión que tuvieron,
bajan a ser de las aves
músicos, del Sol espejos.
Verdes gigantes los montes,
ya como riscos soberbios,
con las galas del verano
enamoran los luceros.
A la risa de las fuentes
y al aplauso de los ecos,
alienten estrellas los prados,
cortesanos lisonjeros.

(Salen el Rey, de gala, el Maestre, Don Claudio, Vasco y el Prior.)

Rey: No han abierto una ventana.

Prior: Habranla en el alma abierto,
que por más escandalosa,
señor, condenará el dueño
la de los balcones.

Rey: ¡Ay,
Prior de Ocrato, que temo
que es en el alma lo mismo,
que tiene de bronce el pecho!

Prior: Nada puede resistirse
a un Rey, y Rey en efecto
de Portugal; vuestra alteza
desconfía como cuerdo
y ama como portugués,
que de amor es sombra el miedo.

Rey: Don Claudio de Portugal,
yo amo a una roca de acero,
un escollo de diamante,
idolatro un áspid; luego
una montaña conquisto,
un imposible deseo,
y un basilisco en el alma
es mi huésped de aposento;
por amante no la obligo,
por rey vencerla no puedo,
por vasalla no me admite
con humos de casamiento
por desigual de quien soy;
aunque es tan noble, la dejo,
y ambos nos desconcertamos,
yo por más y ella por menos.
¡Oh mal hayan pundonores
de vasallajes y reinos,
si amor igualó las almas
y es más soberano imperio!