Tratado de las supersticiones y costumbres gentílicas

Ficha bibliográfica

Serie: Historia 346
ISBN ebook: 9788498169607
ISBN papel: 9788498164633
Páginas: 200
Portada: El río Colorado en Google Maps
Notas de: Hernando Ruiz de Alarcón
Categories:Historia, Religión
Author:Hernando Ruiz de Alarcón
Categorías: Cultos modernos, Historia, Indigenismo, Literatura colonial Etiquetas: Latinoamérica, México, Nueva España, Siglo XVII

Descripción

El Tratado de las supersticiones y costumbres gentílicas que hoy viven entre los indios naturales de esta Nueva España contiene los apuntes de un viaje impresionante por el norte de México en el siglo XVI, en el que Hernando Ruiz de Alarcón se acerca a las costumbres nativas.
Para escribir su libro, Alarcón recorrió el golfo de California y alcanzó el río Colorado. Tuvo contacto con los aborígenes de la zona y compiló abundante información sobre sus prácticas y costumbres guerreras, religiosas e incluso sexuales que aparecieron en el Tratado, publicado en 1629.

Edición de referencia: Francisco del Paso y Troncoso, Tratado de las idolatrías, supersticiones, dioses, ritos, hechicerías y otras costumbres gentìlicas de las razas aborígenes de México, México, Fuente Cultural de la Librería Navarro, 1953.

 

Fragmento de la obra

Capítulo I. Del fundamento de las idolatrías. De la adoración y culto de diferentes cosas en especial del fuego
De los brujos nahuales y como puede ser.
Es tanta la ignorancia o simplicidad de casi todos los indios, y no digo de todos, porque no he corrido toda la tierra, pero poca diferencia debe de haber; que según se entiende todos son facilísimos en persuadirse lo que les quisieren dar a creer. Así que por su ignorancia tenían, y tienen tan varios Dioses, y modos de adoración tan diferentes, que venido a averiguar el fundamento, y lo que son todos hallamos tan poco de que echan mano como si quisiésemos apretar en el puño el humo o el viento.
Lo cierto es que las más o casi todas las adoraciones actuales, o acciones idolátricas, que ahora hallamos, y a lo que podemos juzgar, son las mismas que acostumbraban sus antepasados, tienen su raíz y fundamento formal en tener ellos fe que las nubes son Ángeles y dioses, capaces de adoración, y lo mismo juzgan de los vientos, por lo cual creen que en todas las partes de la tierra habitan como en las lomas, montes, valles, y quebradas. Lo mismo creen de los ríos, lagunas, y manantiales, pues a todo lo dicho ofrecen cera y incienso, y a lo que más veneración dan y casi todos tienen por dios, es el fuego como se vera en el tratado de la idolatría.
Es de advertir que casi todas las veces que se mueven a ofrecer sacrificio a sus imaginados dioses, nace de mandarlo, y ordenarlo así algunos sátrapas, medico, sortilegio o adivino, de los otros indios, fundándose los más de ellos en sus sortilegios, o en lo que se les antoja desatinados de la bebida de lo que llaman ololiuhqui, o Pezote, o Tabaco, como se declara en su lugar.
Para más claridad entraré en este tratado por lo que hacían con el hombre desde el punto que nacía prosiguiendo con él hasta su fin y muerte. Es con tanto exceso la veneración y honra que todos los indios hacen al fuego, que al punto que nacen se enredan en esta superstición.