Trato de Argel

Ficha bibliográfica

Serie: Teatro 125
ISBN ebook: 9788498169683
ISBN papel: 9788498169676
Páginas: 108
Portada: Mariano Fortuny: Árabe delante de un tapiz
Category:Teatro
Author:Miguel de Cervantes
Categorías: Cultos modernos, Diáspora africana Etiquetas: España, Latinoamérica, Siglo XVII

Descripción

Los escritos iniciales de Miguel de Cervantes datan de los tiempos de reclusión en Argel. A su regreso a España, entre 1582 y 1587, escribió sus primeras obras teatrales. Solo se conservan dos: El cerco de Numancia y El trato de Argel. Tras estos textos, en la tradición clásica y el teatro humanista, durante cierto tiempo dejó de escribir para la escena. Solo al final de su vida publicó Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados (1615). Tres de esas comedias muestran su imagen del mundo islámico y su vida en Argelia: El gallardo español, Los baños de Argel y La gran sultana. Cabe añadir que el Trato de Argel fue imitada por Lope de Vega en Los cautivos de Argel.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Sale Aurelio.)

Aurelio: ¡Triste y miserable estado!
¡Triste esclavitud amarga,
donde es la pena tan larga
cuan corto el bien y abreviado!
¡Oh purgatorio en la vida,
infierno puesto en el mundo,
mal que no tiene segundo,
estrecho do no hay salida!
¡Cifra de cuanto dolor
se reparte en los dolores,
daño que entre los mayores
se ha de tener por mayor!
¡Necesidad increíble,
muerte creíble y palpable,
trato mísero intratable,
mal visible e invisible!
¡Toque que nuestra paciencia
descubre si es valerosa;
pobre vida trabajosa,
retrato de penitencia!
Cállese aquí este tormento,
que, según me es enemigo,
no llegará cuanto digo
a un punto de lo que siento.
Pondérase mi dolor
con decir, bañado en lloros,
que mi cuerpo está entre moros
y el alma en poder de Amor.
Del cuerpo y alma es mi pena:
el cuerpo ya veis cual va,
mi alma rendida está
a la amorosa cadena.
Pensé yo que no tenía
Amor poder entre esclavos,
pero en mí sus recios clavos
muestran más su gallardía.
¿Qué buscas en la miseria,
Amor, de gente cautiva?
Déjala que muera o viva
con su pobreza y laceria.
¿No ves que el hilo se corta
desa tu amorosa estambre,
aquí con sed o con hambre,
a la larga o a la corta?
Mas creo que no has querido
olvidarme en este estrecho,
que has visto sano mi pecho,
aunque tan roto el vestido.
Desde agora claro entiendo
que el poder que en ti se encierra
abraza el cielo y la tierra,
y más que no comprehendo.