Vida del escudero Marcos de Obregón

1.00

Book Information

Serie:Narrativa 93
ISBN ebook:9788499534893
ISBN papel:9788498165425
Páginas:282
Portada:Nicholas Hilliard: Elizabeth I y la Armada española
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Descripción

En Relaciones de la vida del escudero Marcos de Obregón, Vicente Espinel contruye más un relato de aventuras que una obra picaresca. Su estilo se aleja de la ampulosidad de otras obras del género. Está ambientada en lugares muy disímiles (una de las escenas cuenta su cautiverio en Argelia). La crítica incluye a Espinel entre los autores que reflejaron las vidas de una clase en decadencia en la España de entonces: los cristianos de origen islámico. Asimismo la Vida del escudero Marcos de Obregón contiene fascinantes escenas sobre la práctica musical en la corte española de su tiempo.

 

Fragmento de la obra

MUCHOS días, y algunos meses y años estuve dudoso si echaría en el corro a este pobre Escudero, desnudo de partes y lleno de trabajos, que la confianza y la desconfianza me hacían una muy trabada e interior guerra. La confianza llena de errores, la desconfianza encogida de terrores; aquella muy presuntuosa, y estotra muy abatida; aquella desvaneciendo el celebro, y ésta desjarretando las fuerzas; y así me determiné de poner por medio a la humildad, que no solamente es tan acepta a los ojos de Dios, pero a los de los más ásperos jueces del mundo. Comuniquélas con el Licenciado Tribaldos de Toledo, muy gran poeta latino y español, docto en la lengua griega y latina, y, en las ordinarias hombre de consumada verdad; y con el maestro fray Hortensio Félix Paravesin, doctísimo en letras divinas y humanas, muy gran poeta y orador; y alguna parte de ello con el Padre Juan Luis de la Cerda, cuyas letras, virtud y verdad están muy conocidas y loadas; y con el divino ingenio de Lope de Vega, que como él se rindió a sujetar sus versos a mi corrección en su mocedad, yo en mi vejez me rendí a pasar por su censura y parecer; con Domingo Ortiz, secretario del Supremo Consejo de Aragón, hombre de excelente ingenio y notable juicio; con Pedro Mantuano, mozo de mucha virtud, y versado en mucha lección de autores graves que me pusieron más ánimo que yo tenía; y no solo me sujeté a su censura, pero a la de todos cuantos encontraren alguna cosa digna de reprehensión, suplico me adviertan de ella, que seré humilde en recibilla.