Yerma

4.00

Book Information

Serie:Teatro 150
ISBN ebook:9788499533865
ISBN papel:9788499533872
Páginas:84
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Descripción

La vida corre por la sangre de Yerma y está casada con un hombre honesto. El dilema de esta obra es freudiano, ¿si alguien ama y no desea, puede hacer feliz a alguien y puede, incluso, darle una vida intensa?
A la vez no puede articular qué quiere en los términos de la modernidad. ¿Quiere ser madre, quiere ser deseada, quiere ser plena? Nunca sabremos del todo qué quiere.
Por suerte el talento de García Lorca va más allá y a haciendas de todo esto cada lectura de esta obra nos revela otra arista de las búsquedas personales y la insaciable incapacidad para encontrar alguna forma de epifanía.

 

Fragmento de la obra

ACTO PRIMERO

Cuadro primero

Al levantarse el telón está Yerma dormida con un tabanque de costura a los pies. La escena tiene una extraña luz de sueño. Un Pastor sale de puntillas, mirando fijamente a Yerma. Lleva de la mano a un niño vestido de blanco.
Suena el reloj. Cuando sale el pastor, la luz azul se cambia por una alegre luz de mañana de primavera. Yerma se despierta.

CANTO

Voz: (Dentro.) A la nana, nana, nana,
a la nanita le haremos
una chocita en el campo
y en ella nos meteremos.

Yerma: Juan. ¿Me oyes? Juan.

Juan: Voy.

Yerma: Ya es la hora.

Juan: ¿Pasaron las yuntas?

Yerma: Ya pasaron todas.

Juan: Hasta luego.

(Va a salir.)

Yerma: ¿No tomas un vaso de leche?

Juan: ¿Para qué?

Yerma: Trabajas mucho y no tienes tú cuerpo para resistir los trabajos.

Juan: Cuando los hombres se quedan enjutos se ponen fuertes, como el acero.

Yerma: Pero tú no. Cuando nos casamos eras otro. Ahora tienes la cara blanca como si no te diera en ella el Sol. A mí me gustaría que fueras al río y nadaras, y que te subieras al tejado cuando la lluvia cala nuestra vivienda. Veinticuatro meses llevamos casados y tú cada vez más triste, más enjuto, como si crecieras al revés.

Juan: ¿Has acabado?

Yerma: (Levantándose.) No lo tomes a mal. Si yo estuviera enferma me gustaría que tú me cuidases. «Mi mujer está enferma: voy a matar este cordero para hacerle un buen guiso de carne. Mi mujer está enferma: voy a guardar esta enjundia de gallina para aliviar su pecho; voy a llevarle esta piel de oveja para guardar sus pies de la nieve». Así soy yo. Por eso te cuido.