Viene Canek, un gran amigo de la adolescencia. Trae proyectos:

  1. Propone hacer un cortometraje. Me llama desde Francia para convencerme de que sea el protagonista y el muy cabrón solo se atreve a contarme la trama cuando llega a Barcelona. Mi personaje es un facha negro incomprendido por todos, convencido de que el fascismo se inventó en África. A todo por el cine experimental…
  2. Canek propone también que hagamos una edición crítica del último libro de su abuelo. El Diario del Che en Bolivia, me encanta la idea, bastante más que su película…
  3. Y rediseña un libro ilustrado que estoy escribiendo sobre Wittgenstein. Ahora, tras el trabajo de Canek, mi libro tiene un toque Pop, y mucho más desenfado. Nuestra versión doméstica del siglo XX, con un Stuka sobre un cielo azul pop.

 

 

Canek en pleno rodaje de su película. Yo estoy delante de su cámara, tratando de actuar…

 

 

Ya me hubiese gustarme ponerme una máscara…

 

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